Los motivos que nos han llevado a poner en marcha esta idea fueron, en primer lugar, el excesivo tiempo libre que los niños/as hospitalizados tienen tras su ingreso en el centro, por lo que se les hace cada día más aburrida y tediosa su permanencia en el centro hospitalario, produciéndoles mal humor, incomodidad. Nuestro fin es transformar esa situación, creando, en la medida de nuestras posibilidades, un ambiente diferente, alegre, dinámico, divertido y así hacer su estancia más jovial y no tan angustiosa, lo que contribuirá a su pronta recuperación.
En diferentes estudios que se han llevado a cabo sobre las posibles variables que influyen en la pronta recuperación de niños hospitalizados de media y larga duración, se ha demostrado que influye y mucho, entre otros aspectos, su estado de ánimo, por lo que queremos dejar claro, que no sólo es necesaria una operación, un medicamento o una inyección para que un niño o adulto se recupere favorablemente, sino que paralelamente debe estar acompañado de una inyección de alegría y felicidad, lo cual dará paso a un estado de ánimo óptimo y con esto, una mejor y más rápida recuperación.